El mercado presenta escasez de discos duros de almacenamiento y la razón principal se debe al auge de la demanda de la inteligencia artificial. De acuerdo con la directiva de cdmon, “ya empieza a notarse en los productos tecnológicos más cotidianos y que dábamos por supuesto que nunca iban a subir de precio, dada su estandarización”.
Esto será un problema para muchos, pero parece claro que el mercado de la tecnología de consumo se enfrenta a retos como este debido a la presión ejercida por los sistemas de IA. Este es uno de los lados oscuros de la inteligencia artificial: tras años de estabilidad en las cadenas de suministro, ahora parece que la situación vuelve a cambiar para entrar en una nueva etapa de inestabilidad.
En los últimos meses, las noticias habían ido relacionadas principalmente con el aumento del precio de las memorias RAM. Sin embargo, ahora la necesidad creciente de capacidad de procesamiento y almacenamiento vinculada al desarrollo de la IA empieza a repercutir directamente en los precios de los discos duros de almacenamiento masivo de datos. Manejar información en local es la nueva tendencia por la que están apostando marcas y consumidores. La nube está ahí, pero quizás por razones de seguridad y privacidad, ahora prima gestionar en modo offline.
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Datos que ponen de manifiesto el problema con los discos duros de almacenamiento
Este fenómeno no surge de forma aislada. De acuerdo con el último informe AI Index 2025, los algoritmos de inteligencia artificial tienen cada vez más peso a nivel global, tanto en términos de inversión como de impacto económico y estratégico. China realizó inversiones por valor de 9,3 mil millones de dólares en 2024; Estados Unidos alcanzó los 101,9 mil millones, consolidándose como el principal motor financiero de esta tecnología, y Reino Unido hizo lo propio con una cifra que llegó a los 4,5 mil millones. Estas inversiones no sólo impulsan el desarrollo de nuevos modelos, sino que también intensifican la presión sobre la infraestructura física necesaria para sostenerlos.
Además, el informe expone la cuestión de la mejora de la potencia de los modelos más utilizados a escala global, concluyendo que se ha experimentado “una mejora muy rápida” entre 2022 y 2024. Esta evolución acelerada implica que cada nueva generación de modelos requiere más datos, más entrenamiento y, en consecuencia, más recursos de almacenamiento y computación, lo que multiplica la demanda de componentes físicos.
La escalada de la inteligencia artificial, en cifras
La infraestructura que alimenta la inteligencia artificial no se limita únicamente a grandes centros de procesamiento; también necesita enormes soportes de almacenamiento de datos capaces de guardar, replicar y proteger cantidades masivas de información. Aunque el número total de granjas dedicadas a la IA a nivel global se desconoce, estudios recientes como el elaborado por Epoch AI señalan que el xAI Colossus, ubicado en Estados Unidos, es el mayor clúster de IA conocido hasta la fecha.
Este complejo tecnológico cuenta con una capacidad de 300 megavatios de potencia y alrededor de 250.000 unidades de procesamiento GPU de NVIDIA, diseñadas específicamente para cargas de trabajo intensivas en inteligencia artificial. A esta infraestructura se le ha de sumar —de acuerdo con los datos oficiales de la compañía xAI— una capacidad de almacenamiento superior a 1 exabyte, una cifra que pone en perspectiva la magnitud del reto al que se enfrenta el sector y el problema que se viene con los discos duros de almacenamiento.
La crisis de componentes afectará al precio de los discos duros
David Blanch, director digital de cdmon, explica que “si sólo un centro ya requiere más de un millón de terabytes para funcionar, no nos hacemos una idea real de la capacidad de almacenamiento que necesitamos para poder soportar todos los datos que los algoritmos procesan”. Esta necesidad no se limita a proyectos puntuales, sino que se replica en múltiples centros de datos repartidos por todo el mundo, tanto públicos como privados.
A esta casuística, Blanch añade que “las memorias RAM, necesarias para que los algoritmos sigan mejorando, ya han aumentado de precio. Ahora le toca el turno a los discos duros, tanto mecánicos como de estado sólido”. En los últimos años, estas tecnologías habían experimentado una bajada progresiva de precios, al tratarse de dispositivos ampliamente consolidados y fabricados a gran escala. No obstante, la evolución tecnológica actual requiere de componentes físicos cada vez más especializados y en mayores volúmenes.
“Este desabastecimiento de los discos duros llevará a una escalada de precios que no tiene precedentes”, advierte el directivo de cdmon, señalando que el impacto no se limitará únicamente a los grandes centros de datos, sino que acabará afectando al mercado empresarial y, en última instancia, al consumidor final.
“Todos los sectores han de prepararse”, advierten desde cdmon
La inteligencia artificial está ganando terreno de uso en prácticamente todos los ámbitos profesionales. Desde el análisis avanzado de datos y la automatización de procesos, hasta la sanidad, la educación, la meteorología o la investigación científica. En un contexto en el que las inversiones son cada vez más agresivas y la adopción de estas tecnologías crece de forma exponencial, desde cdmon subrayan que “todos los sectores profesionales van a tener que prepararse ante esta nueva crisis de escasez de memoria a nivel global, discos duros de almacenamiento eincrementos de precio asociados”.
Las empresas que dependen del almacenamiento de grandes volúmenes de datos, especialmente las pymes y los proveedores de servicios digitales, podrían verse obligadas a replantear sus estrategias tecnológicas y presupuestarias. La optimización del uso de recursos, la adopción de arquitecturas híbridas o el refuerzo de políticas de gestión de datos serán claves para afrontar este escenario.
“El problema no es sólo que suban los precios”, concluye Blanch. “Estamos a punto de entrar en un capítulo de la historia tecnológica que no sabemos cuándo va a terminar. Y los discos de almacenamiento de datos no van a ser la última víctima de este exceso de demanda”. Una advertencia que apunta a un futuro en el que la infraestructura física será tan estratégica como el propio software que impulsa la inteligencia artificial.





