Recientes declaraciones del actor Antonio Banderas vienen a explica que el tradicional está en vías de extinción por la explosión de la IA. No eran palabras a colación de The Great Reset, el primer largometraje producido íntegramente con inteligencia artificial, pero vienen a resumir que la tecnología está cambiando las cosas en todos los ámbitos, incluido el cine y el trabajo de los actores.
Banderas sostiene que no sabremos distinguir de actores robots o de carne hueso, mostrándose muy a favor por el componente humano de un trabajo de interpretación. Sucede con la imagen, pero también con la voz. Hoy la IA está pudiendo con todo…
The Great Reset
Sin ánimo de entrar en el debate de cine por IA si o cine por IA no, en esta ocasión nos centramos en el protagonismo que está cogiendo Freepik, malagueña también como Antonio Banderas, con su tecnología en el séptimo arte. La compañía está muy presente en Hollywood y sus soluciones basadas en IA han sido empleadas en proyectos como Here, dirigida por Robert Zemeckis; la serie House of David, producida para Amazon Prime Video; y, de forma especialmente significativa, en la mencionada The Great Reset, la cual ha recibido la calificación oficial por parte de los Premios Oscar.
El hecho de que una obra generada íntegramente mediante herramientas de IA haya superado alcanzado ese hito supone un punto de inflexión en el debate sobre el papel de la tecnología en la creación cinematográfica.
Para Daniel H. Torrado, director de The Great Reset, la colaboración con la tecnológica española ha sido determinante. Según ha señalado, la aportación de Freepik fue lo suficientemente relevante como para figurar en los agradecimientos oficiales de los créditos. Más allá del gesto simbólico, ese reconocimiento implica que la compañía ha participado en un largometraje industrial completo con respaldo institucional de la Academia. Además, la película ya cuenta con acuerdos de distribución internacional cerrados en varios territorios, lo que amplía su alcance y garantiza visibilidad global para todas las empresas implicadas.
Hollywood se reúne en torno a la nueva tendencia del cine por IA
La consolidación de este nuevo paradigma creativo ha encontrado también su espacio de debate en foros especializados. El Upscale Day LA, celebrado los días 22 y 23 de enero en el espacio Elysian de Los Ángeles, se ha convertido en un punto de encuentro para la industria publicitaria y audiovisual internacional. El evento se suma a una serie de citas impulsadas por la compañía, como Upscale Conf en San Francisco o su edición en Málaga, que congregó a más de 1.000 asistentes el pasado noviembre.
En Los Ángeles, el panel “Disrupting Film”, moderado por Bernie Su —ganador de tres premios Emmy—, reunió a profesionales que ya están integrando la inteligencia artificial en sus flujos de trabajo diarios. Entre ellos, Joaquín Cuenca, CEO y cofundador de Freepik, defendió la idea de que la IA no sustituye al talento, sino que amplifica su capacidad de experimentación y reduce barreras técnicas y presupuestarias.
Junto a él participaron figuras como Christina Lee Storm, jefa de estudio en Secret Level y productora galardonada; Nik Kleverov, director creativo en Native Foreign y una de las voces más influyentes en el futuro del storytelling; y Davide Bianca, director premiado con un Emmy y cofundador de GRAiL. Todos coincidieron en que la narrativa audiovisual está entrando en una etapa en la que la generación de imágenes, la iteración de conceptos o la previsualización de escenas pueden realizarse en cuestión de minutos, transformando radicalmente los tiempos de producción.
Durante Upscale Day LA, los asistentes no solo debatieron sobre tendencias, sino que pudieron explorar flujos de trabajo diseñados para entornos reales de producción, tanto en preproducción como en postproducción. La demostración práctica buscaba disipar una de las principales dudas que aún persisten en la industria: si la IA es simplemente una moda pasajera o una herramienta estructural.
La IA como herramienta estructural para el cine
La experiencia de The Great Reset parece inclinar la balanza hacia la segunda opción. Su reconocimiento por parte de la Academia de Hollywood no implica que el debate esté cerrado —las tensiones sobre derechos de autor, ética y empleo creativo siguen abiertas—, pero sí certifica que las producciones generadas con inteligencia artificial pueden cumplir los estándares técnicos y artísticos exigidos por la industria tradicional.
En este contexto, Freepik ha logrado algo poco habitual para una empresa tecnológica europea: no limitarse a observar el cambio desde la periferia, sino intervenir activamente en su definición. Su desembarco en Hollywood y su participación en un largometraje con aval institucional refuerzan su posición como uno de los actores relevantes en la nueva economía creativa.
La pregunta ya no es si la inteligencia artificial tendrá un papel en el cine, sino qué tipo de papel desempeñará. Si dependerá de algoritmos opacos o de herramientas transparentes al servicio del talento humano. Si homogenizará los relatos o abrirá nuevas formas de expresión. En esa encrucijada, compañías como Freepik defienden una visión en la que la tecnología actúa como catalizador, no como sustituto.
El cine siempre ha sido un territorio de innovación: del paso del mudo al sonoro, del blanco y negro al color, de los efectos prácticos al CGI. La irrupción de la IA parece ser el siguiente capítulo de esa evolución. Y, a juzgar por los últimos acontecimientos, ya no se trata de una hipótesis futurista, sino de una realidad que comienza a proyectarse en la gran pantalla.





